Los científicos han identificado múltiples vías de señalización clave, conservadas evolutivamente, que regulan el proceso de envejecimiento, a través de estudios de genética en organismos modelo y humanos. La intervención en estas vías ha demostrado prolongar significativamente la vida saludable.
**Vía mTOR:** La proteína diana de la rapamicina, es un regulador central que permite a las células percibir el estado de nutrientes y energía, controlando la síntesis de proteínas y la autofagia. pasar La señalización activa de mTOR acelera el envejecimiento.
Familia de los sirtuinas: Es un tipo de desacetilasa dependiente de NAD+, conocida como "proteínas de longevidad", que participa en la regulación de la reparación del ADN, la inflamación, varios procesos relacionados con el envejecimiento, como el metabolismo y la resistencia al estrés.
Familia de proteínas FOXO: Estos son importantes factores de transcripción que desempeñan un papel central en la regulación de la resistencia al estrés, la apoptosis, el metabolismo y la autofagia. Son efectoras aguas abajo de la vía de señalización de insulina/IGF-1, cuya inhibición ha demostrado estar estrechamente relacionada con la longevidad.
Basándose en los objetivos mencionados, los investigadores están desarrollando herramientas de intervención con múltiples enfoques tecnológicos:
Fármacos de bajo peso molecular: Esta es la dirección más predominante, como la rapamicina (inhibidor de mTOR), precursores de NAD+ (NMN/NR), dimet Biguanidas, etc. Generalmente se presentan en forma de medicamentos orales, fáciles de producir y distribuir.
Péptidos: algunos péptidos sintéticos en investigación, que poseen alta especificidad y bioactividad, pueden ser más dirigidos que las moléculas pequeñas.
Terapias celulares y génicas: Esta es una vía más avanzada y potente, que incluye terapias con células madre, fármacos para eliminar células senescentes, técnicas de activación de telomerasa, entre otros.